Coworkings · CABA
Un espacio con rotación constante necesita otra frecuencia. Rutinas de alta frecuencia sobre los puntos que más se tocan, coordinadas para no frenar la actividad.
En un coworking nadie es dueño del espacio, y eso lo cambia todo.
Las superficies compartidas se usan durante todo el día por personas distintas, y la suciedad no se acumula de forma pareja: se concentra en los puntos de contacto. Por eso la rutina principal se refuerza con repasos durante la jornada en las zonas críticas —cocina, baños, mesas comunes— coordinados con el equipo del espacio para que el servicio sea invisible para los usuarios.

Alto tránsito
En un coworking las superficies críticas no son los pisos: son los picaportes, las mesas compartidas, la cocina y los baños. Concentramos la frecuencia ahí, con checklists específicos y registro de los controles.
Sí. En espacios de alto tránsito coordinamos repasos en las zonas críticas durante la jornada, además de la rutina principal.
Trabajamos por zonas y en horarios de menor ocupación, y coordinamos con el equipo del espacio para no interferir con la actividad de los usuarios.
Sí, coordinamos servicios nocturnos o de fin de semana según las necesidades del espacio.
Diseñamos un plan a medida con una frecuencia acordada. Cada visita sigue checklists técnicos, con supervisión y reportes.